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Una app, cinco maneras de usarla

Cada persona del condominio ve una app distinta

La misma aplicación muestra pantallas diferentes según quién entra. El propietario no ve las herramientas del guardia, el guardia no ve las cuentas del condominio y el inquilino ve solamente lo que el dueño le habilitó.

Para la administración

Administrador del condominio o administradora profesional

La app no reemplaza al administrador: lo deja bien parado frente al directorio. Todo lo que hoy se defiende de memoria o con una carpeta de papeles pasa a estar registrado, con fecha y con nombre.

  • Deja de perseguir gente. Los avisos de cobro salen solos antes y después del vencimiento. Usted deja de mandar mensajes uno por uno y de quedar como el malo de la película.
  • Recupera los días del cierre de mes. El cálculo de expensas, el reparto por alícuota y la emisión de todas las notas de cobro se hacen en minutos, no en una planilla que se rompe cada vez que se agrega una unidad.
  • Se acaba el cruce manual del extracto bancario. Los depósitos se cruzan solos con la deuda de cada unidad, y los que no se identifican quedan en una bandeja aparte para revisar, no perdidos.
  • Llega a la asamblea con los papeles en la mano. Los informes de ingresos, egresos, morosidad y ejecución del presupuesto salen del sistema, con el detalle que respalda cada número.
  • Tiene respaldo cuando lo cuestionan. La bitácora guarda quién autorizó un ingreso, quién cargó un gasto y quién abrió cada comunicado. Es la defensa del administrador honesto.
  • Recupera su celular personal. Los reclamos entran por un canal con seguimiento, no a su WhatsApp a las once de la noche.
  • Si administra varios condominios, los maneja desde un solo lugar, con la información y las cuentas de cada uno separadas, sin mezclar fondos ni cambiar de sesión.
Lo que escuchamos todos los días «Paso dos días armando la planilla de expensas y otro día cruzando los depósitos del banco uno por uno. Y después igual alguien dice que no le figura el pago.»

Para el directorio

Presidente y miembros del directorio de copropietarios

El directorio no necesita más promesas: necesita poder verificar. Por eso tiene su propio usuario, con acceso de sólo lectura a los números del condominio, cuando quiera y sin tener que pedirle el informe a nadie.

  • Controla sin depender del administrador. Entra con su usuario y ve ingresos, egresos, morosidad y estado de caja. No puede modificar nada, y no hace falta que nadie le mande el informe.
  • Verifica cada gasto contra su comprobante. Cada egreso queda cargado con su respaldo, no como una línea suelta en una planilla.
  • Audita quién hizo qué. La bitácora registra cada acción con usuario y fecha: quién cargó, quién modificó, quién autorizó.
  • Llega a la asamblea con los datos de todos. Los reportes se generan del sistema, no se arman a mano la semana anterior.
  • Los fondos de su condominio no se mezclan con los de otro. Si la administradora atiende varios edificios, cada uno tiene su información y sus cuentas separadas.
  • La memoria del edificio no se va con el administrador. Actas, reglamento, contratos y pólizas quedan en el sistema del condominio, no en una computadora personal.
Lo que escuchamos todos los días «Nadie desconfía de una persona en particular. El problema es que no hay forma de comprobar nada, y así cualquier rumor prende.»

Para los propietarios

Copropietarios y sus familias

Lo que un propietario quiere es simple: saber cuánto paga, en qué se gasta, y poder resolver sus cosas sin ir a la oficina ni depender de que alguien le conteste.

  • Ve en qué se gasta su plata, sin pedir permiso. Estado de cuenta, gastos del mes y nivel de morosidad, en el celular.
  • Paga la expensa en un minuto y desde donde esté, con el QR de su propio banco, sin ir a la oficina ni mandar el comprobante por WhatsApp para que se lo carguen a mano.
  • Tiene el comprobante siempre a mano. Se termina la discusión de «yo ya pagué» contra «a mí no me figura».
  • Sabe quién entra a su casa. Autoriza a sus visitas desde el celular y ve el registro de quién ingresó y a qué hora.
  • Reserva la churrasquera o el salón sin pedirle permiso a nadie, viendo qué días están libres, y sin que después aparezca otro vecino con la misma reserva.
  • Se entera de las cosas a tiempo. El corte de agua, la asamblea o el mantenimiento le llegan como notificación, no enterrados en un grupo con doscientos mensajes.
Lo que escuchamos todos los días «Pago todos los meses y no tengo idea de en qué se va la plata. Y si pregunto, parece que estuviera acusando a alguien.»
Pantalla de inicio de la app vista por un propietario: saludo con su nombre y su departamento, expensas del mes, cuatro botones grandes y un aviso de la administración.

Para los inquilinos

Quienes alquilan una unidad del condominio

El inquilino vive en el condominio todos los días, pero no es el dueño. La app le da lo que necesita para vivir bien ahí, sin darle acceso a la información financiera del propietario. El dueño decide qué habilita y qué no.

  • Ve y usa solo lo que le corresponde. Reserva áreas comunes, reporta fallas, recibe comunicados y autoriza visitas, sin acceder a la cuenta del propietario.
  • Pide arreglos con foto y con seguimiento, y sabe si su reclamo fue recibido, asignado o resuelto, en vez de reclamar al aire en el grupo.
  • Entra y sale con sus invitados sin trámite. Genera el código QR para su visita y lo manda por WhatsApp, igual que un propietario.
  • Recibe el aviso de sus paquetes y delivery apenas llegan a portería, y no se entera dos días después.
  • Sabe qué se puede y qué no. Reglamento interno y normas de uso de las áreas comunes disponibles en el celular, sin tener que preguntar.
  • No queda fuera de la información básica por no ser el dueño: si hay corte de agua o fumigación, se entera igual que todos.
Pantalla del guardia de portería: botón grande para escanear el código QR, lista de las visitas anunciadas para hoy con su hora, y registro de los últimos ingresos con nombre y hora exacta.

Para seguridad y portería

Guardias y porteros del condominio

El guardia usa una app aparte, más simple, hecha sólo para su trabajo. Sin números del condominio ni menús que no le sirven.

  • Deja de escribir en el cuaderno. El registro de entradas y salidas se hace escaneando un código o eligiendo de una lista, con hora exacta y sin letra ilegible.
  • Ya no llama por teléfono para preguntar si puede pasar. El vecino autoriza desde su celular y el guardia ve la respuesta en la pantalla.
  • Se termina la fila en hora punta. La visita que llega con su código pasa sin tener que registrar datos en el momento.
  • Sabe quién es quién. La empleada, el jardinero o el proveedor que viene todas las semanas ya está registrado con su permiso; el guardia sólo confirma.
  • Tiene la lista de vehículos y mascotas autorizadas a mano para validar un ingreso en segundos.
  • Su trabajo queda demostrado. Las rondas marcadas con hora y ubicación prueban que el recorrido se hizo, y protegen al guardia de acusaciones injustas.

¿Te reconocés en alguno de estos casos?

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